Nuestra historia
Menta y Chocolate nació de la unión de nuestras trayectorias familiares, siempre ligadas a la panadería y a la repostería. Desde el principio tuvimos claro que en un pueblo no bastaba con vivir solo de la pastelería. Por eso también ofrecimos pan: al inicio fue una manera de atraer a la gente y, una vez dentro, de que se animaran a llevarse algo dulce. El abuelo de Beatriz y el abuelo de Marcial eran panaderos, así que muy pronto supimos cuál iba a ser nuestro camino.
¿Como hemos llegado hasta quí?
Amor por nuestra profesión
Y es que el pan sigue siendo la base de Menta y Chocolate. Desde hace generaciones, en Montemayor de Pililla (Valladolid), la familia Serna lleva el oficio del pan artesanal en la sangre. Allí hemos aprendido a trabajar con masa madre, fermentaciones lentas y recetas tradicionales que han ido evolucionando con el tiempo, sin perder nunca su esencia.
EL COMIENZO
Los primeros dulces
En 1996 abrimos nuestra primera pastelería en Tudela de Duero y, en 2014, dimos el salto a Valladolid, en Puente Colgante.
Uno de nuestros primeros dulces fue la tarta ‘Menta y Chocolate’, con base de hojaldre, doble capa de nata con piñones y caramelo, y rematada con bizcocho y yema tostada. También empezamos con pasteles sencillos que, con los años, hemos ido afinando y mejorando. Todo lo que hacíamos entonces lo seguimos haciendo ahora, aunque la incorporación de Jose —formado en pastelería en Barcelona y París— y la apertura del establecimiento de Mojados (Le Boutique) en 2016 nos ayudaron a ampliar el catálogo y a dar un paso más.
la familia
Un reto compartido.
Hoy también Guillermo forma parte del negocio familiar y, al igual que su hermana Paula, ha estado involucrado desde muy joven. La pastelería ha sido siempre una parte esencial de nuestras vidas, un reto natural que hemos compartido en familia.
La creatividad y la apuesta por una materia prima de calidad incuestionable son señas de identidad de Menta y Chocolate. Siempre estamos buscando mejorar e innovar. Muchas ideas han surgido de viajes en familia, como el postre inspirado en un café vietnamita. Observamos, probamos y aprendemos allá donde vamos: París, Madrid, Barcelona… Así nació, por ejemplo, nuestra apuesta por los macarons, elaborados de forma artesanal, un producto muy especial por el nivel de técnica y detalle que exige.
nuestras recetas
Pastelería de calidad
Algunas recetas nos vienen heredadas y las seguimos elaborando tal y como las hacía el padre de Marcial. Otras se han convertido en auténticos estandartes, como el mousse de piñones, uno de los favoritos tanto de nuestros clientes como de la familia, no solo por su sabor, sino por el vínculo emocional con Montemayor y con la tradición resinera de la zona.
Hacer pastelería de calidad en el medio rural nunca ha sido fácil, pero el apoyo del público ha sido enorme. La clave está en la regularidad: cuando algo gusta, se repite, y eso genera confianza. Tanto, que ¡hay quienes viajan desde Madrid solo para llevarse nuestras elaboraciones de piñones!